Amblyrhynchus cristatus venustissimus

La denominación de la comunidad científica para la iguana marina que habita en Isla Floreana e Isla Española es: Amblyrhynchus cristatus venustissimus.

En este marzo galapagueño verde y lluvioso, a la par de las lagartijas endémicas Microlophus grayii, encontré a las iguanas venustissimus en estación de anidamiento y eclosión. Como muestra de este acontecimiento isleño, estaba cerrado el paso del amplio sendero, entre el muelle de pasajeros de Puerto Velasco Ibarra  y Playa Negra, para cuidar que no se destruyeran los nidos con los huevos enterrados apenas veinte o treinta centímetros en la franja plana de arena y rala vegetación que precede a desnivelada orilla rocosa.

Pinchar en las imágenes para ampliarlas, algunos individuos se ven pellejudos y la especie está mudando de piel.  

Patillos de Cerro Mesa

Mariposas amarillas brotan de la temporada de lluvias en tierras altas de Isla Santa Cruz.  Las pequeñas charcas de Cerro Mesa que animan la mañana algo soleada o semi nublada bajo amenaza de lluvia, se tornan pinturas predilectas a los ojos cuando algas marrones, como oxidadas, medran en la película de agua. Los cuadros estáticos de prado acuático se animan cuando surgen patillos de garbo estelar, encendiendo el escenario vacío.

Ermitaños de Floreana

 Fotos del magnífico cangrejo ermitaño del Pacífico (Coenobita compressus), capturas hechas en caletas de la costa rocosa de Puerto Velasco Ibarra, Isla Floreana. El cangrejo ermitaño hace honor a esa denominación, dándose al mundo apropiado de una concha a la medida con forma de churo que reemplaza conforme su cuerpo crece y, por añadidura, porta tal estructura ajena a donde fuere constituyéndose en hogar y refugio portátil permanente.  De naturaleza alerta, el ermitaño apenas se siente amenazado por una fuerza mayor se desbanda si está en manada buscando perderse de vista en los resquicios de las rocas, si se frustra su retirada se encoge al máximo en la cavidad del churo ambulante.

Lagartijas Indefatigabilis

La lagartija de lava de Isla Santa Cruz, Microlophus indefatigabilis, viene diseminada en Isla Baltra y Seymour Norte, incluyendo los islotes alrededor de estas tres islas. Es fácil observar a esta especie endémica de Galápagos, desde el arribo a la urbe de Puerto Ayora y su zona poblada. Las fotos aquí expuestas son de especímenes residentes en Punta Estrada, capturados por el lente en el silencio sombreado de acogedor paraje familiar que desemboca en Bahía Academia.

Baltra lluviosa

Las iguanas terrestres, Conolophus subcristatus, brotan de la mañana húmeda en endeble piso ladrillo arcilloso que, sacudido por las lluvias recientes de marzo, reemplazan la flora endémica de raíces a flor de tierra cayendo sin vida, transformándose en abono para dar paso al reverdecimiento de una de las islas más bajas, planas y desérticas de Archipiélago Galápagos. Me eché a caminar con la expectativa de lluvia pendiendo sobre mi cabeza, con la extraña sensación de avanzar en una isla tropical distinta a la sometida a la canícula y la sequedad corriente, cuando un mínimo de sombra es una gracia para los reptiles terrestres.

Grandes especímenes de iguana terrestre fueron brotando hieráticos, solitarios y distantes entre sí, trepados en sus dominios de rocas pardas y grises. Otros ejemplares hicieron visible fúlgido ensimismamiento adornado por hierbas y vegetación leñosa espinada. Hubo tiempo sobrado para antes de dar la vuelta llenarse del espacio que ocupan las iguanas de Baltra húmeda. Lo esperado, empezó a gotear y asumí que la cosa se iba a despachar con pasajera y refrescante garúa. Nones, se desató el aguacero torrencial que jamás hubiese imaginado en Isla Baltra, uno agradece que este fenómeno meteorológico impensado lo pillé aquí y no en un paraje recóndito del superpáramo del volcán Antisana, por ejemplo. ¿Cuánto duró en el tiempo astronómico está acuarela?: veinte minutos, o algo así.  ¿Cuánto dura en el tiempo contemplativo está misma acuarela?: una eternidad, o algo así. Apenas cesó el aguacero empezó a secarse la ropa ligera y dos lagartos se reflejaron en el adiós.