Aves de Marzo

Arriba tenemos a una garza de lava pescando en Charca de Pulpos. Esto en un Marzo tropical, lluvioso y caliente, en la línea marina rocosa de Puerto Velasco Ibarra y cercanías. Entre las aves que residen en Isla Floreana, me fue posible capturar imágenes, para incluirlas en la galería de marras de este blog, de piqueros de patas azules (Sula nebouxii excisa), de pelícanos de cuello café (Pelecanus occidentalis urinator ), de garzas cenizas (Ardea herodias cognata), y de garzas de lava (Butorides striata sundevalli). No pude enfocar especímenes de esa rara especie de orilla, el pingüino tropical de Galápagos (Spheniscus mendiculus), tampoco de una especie más a la vista como la garza nocturna de Galápagos (Nyctanassa violacea pauper). 

Tórtola de Galápagos

Aquí imágenes de lo que fue una grata sorpresa, en Isla Floreana. Miré a gusto a una familia entera de hasta siete miembros de torcazas endémicas del Archipiélago de Galápagos, esto en la zona del bosque seco que rodea al tanque de agua potable de Puerto Velasco Ibarra. Además cuelgo dos fotos del espécimen capturado por el lente en la vegetación de orilla de la Lobería.   

La Zenaida auriculata, es la tórtola orejuda común de los Andes ecuatorianos, tiene un anillo celeste apagado alrededor de los párpados a diferencia del espléndido anillo celeste irradiando color de la tórtola de Galápagos, Zenaida galapagoensis. En todo caso, vienen a ser especies hermanas descendientes de la Zenaida macroura y la Zenaida graysoni.

Copetón de Floreana

Aquí cuelgo capturas fotográficas del Copetón de Galápagos (Myiarchus magnirostris), que he tenido la fortuna de admirar y escuchar en distintas caminatas en los alrededores de Puerto Velasco Ibarra, dentro del lluvioso y tórrido mes de marzo que ha traído verdor al bosque seco y la calidez de hierbas rastreras rojizas al filo marino, nutriendo y tonificando el paisaje de rincones que prosperan en la poesía visual de Floreana Salvaje. A veces ellos me ubican y perciben o al revés yo los percibo y ubico en el follaje tupido o escaso de la diversidad de pisos ecológicos isleños. En todo caso, su presencia melódica, es insoslayable ya sea andando por la orilla rocosa o los flancos boscosos de la vía a la parte alta del cerro Pajas y el cerro Asilo de la Paz.