Marejada tropical que aísla,

poesía visual de océano pardo,

sargazos desplazando al azul marino,

resplandor claroscuro descompone el paisaje playero,

quitando el espacio delicioso entre el mar turquesa

y el azabache perlado de plataformas volcánicas. 

 

Marejada de caldo espeso: sargazo invasor,

perdiendo el verde de las hierbas rastreras.

El Niño tragándose la costanera,

El Niño devorando la voluptuosa franja de arena,

trayendo monstruos submarinos a tórridas selvas.

 

Bajamar de la opuntia gigante, 

bosque de troncos llameantes,

cactus de flor amarilla,

de ti brota la tuna jugosa:

elixir de pinzones y galápagos.

 

Bajamar que abre el diorama de arena mullida,

brisa que se filtra en intrincado manglar,

aroma de Palo Santo,

círculo iniciático de las iguanas.

 

Encendiendo la concha cremosa, 

al vaivén de la ola picotea el ostrero,

cadencia alada puebla la orilla.